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  • PSICÓLOGO-GUSTAVO TORRES FERNÁNDEZ

Los daños del tabaco

Que el tabaco es dañino es algo que ya no se duda aunque se siga fumando y, sino, pregunten al Sr. Marlboro. Si ya tenéis una edad quizás recordéis los viejos anuncios de Marlboro. A mi me flipaban. Estos anuncios antaño copaban casi todas las vallas publicitarias de la ciudad y en su inmensidad te absorbían haciendo que por un momento el bullicio del ruido de la ciudad desapareciera mientras observabas esas enormes fotografías que te transportaban a un mundo de infinitas tierras de color pardo con los desiertos de Arizona iluminados por un sol que se ponía al tiempo que un caballo salvaje a la carrera era lazado por un decidido cowboy.

Pero si pudiera volver a publicitarse el tabaco y el Sr. Marlboro quisiera volver a poner a uno de sus actores al frente de estas fotografías, le sería imposible.


No podría contar con David Millar, fallecido por un efisema pulmonar; Wayne McLaren, quien perdió un pulmón y desarrolló un cáncer que también lo llevó a la muerte; David McLean y Dick Hammer, quienes pasaron también por un cáncer de pulmón que no superaron; y tampoco con Eric Lawson, el último en caer por una enfermedad pulmonar a raíz del tabaco.


Lo que una vez fue su flamante lista de actores es ahora una oscura lista de las necrológicas.


Sí, el tabaco es dañino pero hay gente que sigue fumando. ¿Qué falla?


Generalmente lo que falla es, una vez iniciado el proceso de cambio o de dejar el tabaco, la previsión de recaídas. Es decir, tras una elevada motivación y un esfuerzo considerable en la dirección de cambio deseada (dejar de fumar), se dan cuenta que en algún momento han cedido a esa presión/ansiedad y han cogido un cigarrillo de nuevo. Esto derrumba a la persona que quería dejar de fumar y ceja en su propósito.


Esto, en el modelo de estadios de cambios de Prochaska y Diclemente, se llama "recaída". Su modelo, el cual explicaré a continuación, dice que todo proceso de cambio da lugar al paso por 5 ó 6 fases, siendo la última fase la de recaída o la de mantenimiento dependiendo de si se ha dado la recaída o no.


Las fases son:

Precontemplación: La persona no ha considerado que tenga un problema o necesite introducir un cambio en su vida.


Contemplación: La persona considera y rechaza el cambio a la vez, se siente ambivalente. Aunque es consciente del problema, la persona todavía no está determinada a realizar el cambio. Además, sus motivos para continuar igual la mantienen en ese estado de ambivalencia.


Preparación: También llamada etapa de “Determinación”. La persona está motivada hacia el cambio.


Acción: La persona se implica en acciones que resultarán en ese cambio. En el caso del tabaco (u otra droga), dejará de consumirlo.


Mantenimiento: La persona intenta mantener en el tiempo el cambio conseguido en la etapa de “Acción” y trata de prevenir posibles recaídas. Si lo consigue, termina aquí su proceso de cambio y logra dejar el tabaco o la droga en cuestión. Si no lo logra, pasa al estadio de recaída.


Recaída: La persona vuelve a realizar el comportamiento que había cambiado o estaba en proceso de cambiar. De ocurrir esto, el ciclo lleva a esta persona a un estadio previo (contemplación) desde el cual habría que retomar el trabajo o desde el cual decide que ya no volverá a intentarlo.

¿Y qué se puede hacer? Lo que definitivamente recomiendo que NO hagas es sustituir tabaco por vapeadores, etc. Estos, bajo la promesa de que sirven para dejar de fumar y amparados en la ausencia de datos a largo plazo (dada su recencia), se están publicitando como métodos para dejar de fumar pero NO es así. Son tan dañinos o más que los propios cigarrillos.


Si lo has intentado por tu cuenta y no has podido, siempre puedes pedir atención psicológica para poder trabajar en aquellos puntos que están impidiendo que puedas mantenerte en tu deseo de dejar el tabaco (o cualquier otra sustancia).