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  • PSICÓLOGO-GUSTAVO TORRES FERNÁNDEZ

Tienen dos papás o dos mamás... ¿y?

¿Ser parte de una familia en la que ambos progenitores son del mismo sexo daña y/o perjudica al hijo/a que tienen? Estas familias son llamadas "familias homoparentales" -aquella donde una pareja de dos hombres o de dos mujeres se convierten en progenitores de X menores- a diferencia de las "familias heteroparentales" -aquella donde la pareja tiene a dos personas de sexo distinto como progenitoras.


¿De dónde viene el pensamiento de que una familia homoparental es perjudicial para el o la menor que tienen a cargo?


Social y culturalmente nos han embuchado que el modelo "tradicional" de familia es el único modelo válido. Además, refiriéndose a "modelo tradicional", este es el heteronormativo (pareja formada por hombre-mujer) y monogámico (una sola pareja). Esto contrasta con los avances (hay quien los considera retrocesos) en la sociedad que dan lugar a matrimonios de parejas homosexuales y al derecho a que esa unidad familiar pueda tener un/a hijo/a.


¿Qué se dice para justificar que si ambos progenitores son del mismo sexo daña y/o perjudica al hijo/a?


Se recurre a cifras y estadísticas sin tener en cuenta otros factores que pudieran estar alterando esos números. Un ejemplo de ello es el de acusar a las parejas homosexuales de no ser monogámicas e ir saltando de una a otra persona. Afirmar en base a números que la disolución de las parejas homosexuales es mayor que la de parejas heterosexuales es cierto pero incompleto. Falta toda una perspectiva de género detrás que se obvia a conciencia para poder sustentar esa afirmación.


¿Qué razones puede llevar a que una pareja heterosexual "tradicional" no se disuelva? Para empezar, y sin pensar mucho, la dependencia económica que pudiera tener la mujer -quien no trabajaba fuera de casa ni cobraba un sueldo- respecto al hombre que trabaja y percibe un salario, por ejemplo. Quizás en las parejas homosexuales el hecho de no estar siguiendo el "patrón tradicional" les permite tener suficiente independencia económica para poder disolverse y rehacer sus vidas en lugar de estar una de las partes dependiendo del sustento de la otra.


Tenemos a aquellas personas que consideran- sin haber leído a Freud- que al catalogar este la homosexualidad como una "inversión" diciendo "Esos casos son de particular interés en los que la libido cambia a un objeto sexual invertido después de una experiencia angustiosa con uno normal" está tratando de decir que lo normal es la heterosexualidad y el resto es patológico.


Sigmund Freud en una carta datada a fecha de 1935 a una madre con un hijo homosexual escribió: "no es nada de lo que avergonzarse, no hay vicio ni degradación; no puede clasificarse como una enfermedad; Consideramos que es una variación de la función sexual, producida por una cierta detención del desarrollo sexual. Muchas personas altamente respetables de los tiempos antiguos y modernos han sido homosexuales, varios de los hombres más importantes entre ellos. (Platón, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, etc.). Es una gran injusticia perseguir a la homosexualidad como un crimen, y también una crueldad." ¿Lo consideraba patológico? Parece que no.


También están aquellas personas que justifican su negación al cuidado por parte de parejas de un mismo sexo de un/a menor porque consideran que es imperiosamente necesaria la convivencia con una pareja heterosexual para que el/la menor se desarrolle óptimamente. La premisa sobre la que se argumenta es las dificultades psicológicas que tienen aquellos/as menores que se encuentran en una familia monoparental formada sólo por la madre en contraposición con el inmaculado desarrollo que tienen menores en familias con padre y madre.


Esta premisa, nuevamente, está sesgada. Partir de la necesidad de que el/la menor se encuentre en una convivencia con una pareja heterosexual para poder satisfacer sus necesidades psicológicas no está probado. Partir de que las necesidades psicológicas de menores en núcleos familiares con padre y madre están más cubiertas que las de menores conviviendo con una pareja heterosexual, tampoco. Además, corre el riesgo de que pueda malinterpretarse y llevarse a otros extremos tales como la negación de una separación o divorcio pese a que haya violencia de género porque eso "significaría romper la unidad familiar y empeorar el bienestar psicológico del/de la menor."


También se pueden ver ataques directos a la población homosexual que tiene menores a su cargo. Directamente hay quien cuestiona la validez de los autoinformes acerca del bienestar del/de la menor afirmando que, al ser rellenados por la propia familia, tenderán a ser favorables para que no se les quite la custodia de su hijo/a o que hay evidencia de una mayor incidencia de trastornos (ansiedad, depresión, conductas autolíticas y suicidios) en la población homosexual respecto a la población general.


Nuevamente, se recurre a sacar estudios de un contexto y meterlos con calzador en otro bien distinto, obviando los factores que determinaron los resultados de los mismos y quedándose con el titular sensacionalista y dañino, o a hacer un reduccionismo acogiéndose a que una persona del conjunto pudiera haber falseado el autoinforme para negar los resultados del conjunto entero.



¿Entonces, daña y/o perjudica al hijo/a que tienen?


Los estudios más recientes al respecto (Instituto Australiano de Estudios sobre la Familia, 2014) indican que los y las menores que crecen en un entorno en el que hay dos tutores legales que pertenecen al mismo sexo se desarrollan social, educacional y emocionalmente tanto como aquellos/as menores que crecen en una familia heterosexual. Además, en este estudio se incluyó y respondió a una de las preocupaciones más corrientes. ¿Son los hijos e hijas de las familias con padres/madres con mismo sexo más propensos a ser humillados o abusados por la sexualidad de sus padres? La conclusión a la que se llegó fue que hay un miedo latente a que puedan ser sus hijos e hijas humilladas o abusadas en el colegio o vecindario por tener dos padres o dos madres pero que este tipo de actos no son comúnmente vividos. Es mayor el miedo que lo que realmente sucede (si es que llega a suceder).