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Salir de la zona de confort buceando

15 Jun 2015

 

Si uno ve la imagen de un pez saltando de su pecera a otra, puede imaginarse que el texto que lo acompaña tiene que ver con emprender una aventura o salir de la “zona de confort”; siempre se relaciona el salir de la zona de confort con estos pececillos saltando de su pecera.

 

Pero, ¿qué es la zona de confort? Esta es el entorno que conoce el pez y del que se siente parte. En la zona de confort se sabe seguro, está cómodo y se siente a gusto. En definitiva, tiene una vida placentera.

 

Entonces, ¿por qué salir de la zona de confort? Esta es una pregunta muy razonable ya que si el pez se siente seguro, suena poco razonable que abandone esa comodidad y placidez por vivir situaciones que escapen a su control, ¿no?

 

Salir de la zona de confort supone, indudablemente, tener que desaprender y  aprender nuevos conocimientos, trabajando en la medida de mejorar unas habilidades que no tenía desarrolladas hasta ese momento. Supone, por tanto, un esfuerzo que no habría realizado al abrigo de su zona de confort.

 

¿Y qué obtiene a cambio? Le cambia la vida. Al decidir salir de la zona de confort el pez se permite vivir nuevas experiencias que le enriquecen física, psicológica y/o socialmente. Al salir de su medio (el agua) se enfrenta, por ejemplo, a respirar por vez primera fuera de ella, a no dejar de aletear en su transcurso hacia la pecera más grande, a la sensación del aire en contacto con las escamas de su cuerpo… y al caer en la nueva y más amplia pecera, siente una plena satisfacción por haber superado sus barreras físicas y/o psicológicas.

 

En nosotros ocurriría exactamente lo mismo. No es necesario que cambiásemos de medio para salir de nuestra zona de confort pero, haciendo un paralelismo con el pez y aprovechando que es verano, supongamos que nos lanzamos a bucear por primera vez con profesionales que nos faciliten el material.

 

La decisión de bucear supone el impulso para escapar de la zona de confort. Esta nueva experiencia nos permitirá explorar áreas hasta entonces desconocidas para nosotros no solamente en lo referente al uso del material de inmersión, sino también al entablar nuevas relaciones sociales, nuevas formas de comunicación, manejar la ansiedad inicial al sumergirte y respirar bajo el agua, sentir que nos estamos dejando llevar por las corrientes marinas, maravillarte por la belleza del fondo marino…

 

Llevar a cabo esta decisión provocará un cambio a nivel biopsicosocial que nos habrá hecho crecer y creer en nosotros. Al salir a flote y desembarazarte del equipo de buceo, sentirás una plena satisfacción por haber entrado en el fascinante mundo submarino y, cómo no, haber superado tus barreras físicas y/o psicológicas.

 

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