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  • PSICÓLOGO-GUSTAVO TORRES FERNÁNDEZ

Decisión de abortar (o no) y presión social

Supongo que tomar la decisión de abortar no es como tomar la decisión de qué par de calcetines te pones hoy… Habrá una conciencia detrás de esa toma de decisión y una valoración al detalle de qué supone abortar o no hacerlo.


Partiendo de esta premisa, de que tomar la decisión de abortar o seguir con el embarazo es en sí algo complejo y determinante para el resto de su vida (a diferencia, supongo, de la elección de calcetines que hagas en el día de hoy) y ello llevará a la persona a que reflexione acerca de qué considera que es lo idóneo en sus circunstancias, me cuesta comprender la utilidad de los “grupos provida” que se reúnen frente a las puertas de las clínicas de planificación parental para acosar a quienes van a entrar a ellas.


Esta reflexión viene porque casualmente he pasado muy cerca de la puerta de una clínica en la que, entre otras cosas, las mujeres que han decidido abortar por la razón que fuere, pueden hacerlo. Para sorpresa mía, dado que desconocía que estuviera esa clínica ahí, en la parte opuesta de la calle en la acera esperando se encontraba un grupo de cinco personas.



Lo notable es que he reparado en ese grupo y en la clínica porque al pasar he tenido la extraña sensación de que se me estaba analizando de pies a cabeza, como si de pronto fuera una presa a la que cazar. Ha sido entonces cuando he dirigido mi mirada hacia tan peculiar grupo que analizaba cada uno de mis movimientos y cuando he observado que llevaban panfletos y pulseritas en las manos y camisetas puestas en las que se leía claramente “provida”.


Sin ser mujer. Sin estar embarazada... ¡Y me he sentido intimidado! Imagino que ese es el propósito de tales grupos pero, siendo así, va contra mi primera premisa de que es una toma de decisión personal, razonada y meditada de quien no quiere tener un/a hijo/a. Sería una coacción lo que se está realizando al estar ahí ejerciendo presión en la dirección que ese grupo desea.


También podría no ser ese su propósito y ser el de ‘informar a la mujer’. En este caso, mi ingenua sugerencia a tales grupos es que se establezcan en un local/bajo en el que sea la mujer quien vaya a informarse de los beneficios de seguir con su embarazo, del mismo modo que puede ir a este otro establecimiento/bajo a informarse y llevar posteriormente a cabo el aborto si lo considera.


No creo que podamos ser nosotras las personas que decidan acerca de qué es idóneo para cualquier persona que se plantea abortar porque hacer eso sería, justamente, no tener en cuenta a esa persona; no valorar sus circunstancias, temores y/o esperanzas. En definitiva, no dejar que la persona tome la decisión razonada a conciencia que quiera tomar, sea cual sea.

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